La transformación cultural es una realidad.
A las películas y a las series hay que sumarles los videojuegos.
Ese mundo incomprendido al que se le descalifica como nicho, pero que mueve cifras con las que cualquier storyteller soñaría.
Ese mundo que se sigue revelando como la forma de entretenimiento más poderosa de nuestros tiempos.
Hace unos días, en Netflix, el entretenimiento vivió un momento histórico.
Un comercial que se convirtió en película.
Un videojuego que conquistó el ranking de lo más visto en la plataforma.
Un tráiler mucho más cercano a ser un contenido por cuya exclusividad una plataforma estaría dispuesta a pagar que a una pieza por cuya exhibición sus creadores tendrían que pagar.
El extended look de Grand Theft Auto VI fue todas esas afirmaciones al mismo tiempo.
Con una ventana de exclusividad de seis horas respecto de su publicación en YouTube, el tráiler de Grand Theft Auto VI acumuló 31.1 millones de visualizaciones en cuatro días.
Fue lo más visto de la semana en la lista global de películas en inglés de Netflix.
Se colocó en el primer lugar en 87 de los 93 países que Netflix monitorea.
Fue tal el furor por verlo que alrededor de 4 mil usuarios reportaron fallas temporales en Netflix.
En Estados Unidos, durante su hora de estreno, Sensor Tower estimó un aumento de 35% en el número de usuarios móviles dentro de Netflix respecto de la hora previa.
¿Qué ganaron GTA VI y Rockstar Games, desarrollador de Grand Theft Auto, dándole una ventana de exclusividad a Netflix?
Acceso a una audiencia mainstream que abrazó masivamente la rareza de ver un tráiler presentado como una película.
El establecimiento de un hito cultural que adquiere otra dimensión al convertirse en protagonista de la Streaming Wars 2.0.
La demostración de que su publicidad es un activo tan valioso que para una plataforma de streaming representa catálogo y programación.
¿Qué ganó Netflix?
Robarse tiempo, atención e interés mediático de un fenómeno cultural que antes hubiera sido para YouTube.
Generar conversaciones que desembocarán en un cuestionamiento válido para cualquier marca que aspire a lanzar un anuncio estratégico a nivel mundial.
Después de lo que vimos con este tráiler, no suena descabellado imaginar a Netflix replicando esta estrategia con campañas globales de Nike, Adidas o Electronic Arts.
La publicidad es la nueva generadora de películas.
Adidas con Backyard Legends.
Su spot de 5 minutos de duración.
Un cortometraje en toda forma.
Nike con Rip the Script.
Un spot de 6 minutos.
Y ahora Grand Theft Auto VI con su extended look de 27 minutos.
GTA VI no sólo es cine por haber aparecido en el ranking de Netflix.
En una semana de preventa registró ventas globales estimadas en 260 millones de dólares.
Newzoo estima que, al cierre de su semana de lanzamiento, sus ventas podrían alcanzar 4 mil 500 millones de dólares,.
Cifra superior a la recaudación mundial de cualquier película en toda la historia.
El entretenimiento tiene en los videojuegos a su nuevo gran exponente.
Los videojuegos son inmersión.
Son redes sociales.
Son juegos de roles.
Y ahora también son cine.
Más vale que se entiendan sus virtudes y formas para conectar con nuevas y viejas generaciones.
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