El meme se hizo deporte.
Se convirtió en competencia.
En una disciplina estructurada que amenaza con derivar en una nueva forma de entretenimiento.
El farmeo de aura es el primer meme competitivo.
El primer meme que habilita el cara a cara entre seres humanos.
Es el equivalente a las frutinovelas IRL.
Esta vez, las personas no usan la inteligencia artificial para crear narrativas que han derivado, incluso, en monetización a través de producto integrado.
No usan, tampoco, la inteligencia artificial para jugar con los personajes del brainrot italiano.
Se convierten en memes performáticos.
En atletas del meme que buscan imponerse al contrario.
La tendencia ha llegado demasiado lejos.
El farmeo de aura ha tenido en estos días el protagonismo absoluto de la cultura digital.
Goza de suficientes participantes como para tener registro de torneos en El Salvador, México y Argentina.
Genera enfrentamientos que apelan al freestyle.
Se caracteriza por rounds rápidos que encajan con la dinámica ansiosa de las nuevas generaciones.
Los patrocinadores, de a poco, se van haciendo presentes.
¿Puede un meme institucionalizarse como deporte?
La Kings League lo consiguió por un tiempo.
La Velada del Año, aunque con cierto estancamiento, se mantiene como fenómeno mundial.
El farmeo de aura, además, rompe con los niveles de preparación elemental.
No se requiere ser futbolista de cierto nivel para participar.
No se requiere, tampoco, de entrenar por varios meses para pelear tres rounds arriba de un ring.
Se requiere presencia, desparpajo, originalidad, orgullo.
Disposición a llamar la atención al costo que sea.
Como toda tendencia, el furor será pasajero.
Pero a últimas fechas cada tendencia evoluciona con respecto a la anterior.
En el 2012, el Gangnam Style convirtió cada oficina y cada plaza pública en un movimiento colectivo.
Todos escenificando el mismo meme.
El brainrot italiano entregó personajes mínimos viables para derivar en videomemes sin sentido.
Los usuarios, aún en el absurdo, pusieron manos a la obra para manifestar su ingenio.
Con las frutinovelas, el meme se transformó en propiedad intelectual.
Se parodiaron realities.
Se generaron personajes e historias que alcanzaron millones de reproducciones.
Con el farmeo de aura, el meme se monta en digital para ser distribuido pero el foco se pone en la presencia humana.
En la competencia.
En la lucha por ser el farmeador supremo.
El farmeo de aura dejó de ser jerga gamer para convertirse en deporte IRL.
El meme es la manifestación cultural más poderosa de nuestros tiempos.
No tanto por su valor como por su capacidad de ser replicado, mejorado y evolucionado a cada tendencia que pasa.
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