Netflix impacta en la línea de flotación de la televisión abierta.
Apunta a sus contenidos insignia.
A sus patrocinadores.
Y a sus audiencias.
El Upfront 2026 de Netflix en México fue la confirmación de su conversión en la nueva televisión abierta.
Cada vez más cercana a los contenidos que en formato y lenguaje conquistan las audiencias de Televisa y TV Azteca que a los contenidos emblema que por años la mantuvieron en posición de liderazgo en la guerra del streaming.
En los próximos meses, Netflix tendrá un reality que lanza una bomba directa a Exatlón y Reto 4 Elementos.
Como lo conté hace tiempo, Habilidad Física 100: México pulveriza cualquier valor de producción de los realities de desafío físico disponibles en la televisión mexicana.
Pero también comienza a adentrarse en los terrenos del reality show de convivencia.
Esta vez no, al menos desde México, con sus realities de citas como Love is Blind o Too Hot to Handle.
Lo hace a través de Secreto Millonario.
Reality show original de Netflix en Estados Unidos en el que quien recibe un maletín lleno de dinero tiene que sobrevivir sin ser descubierto.
Pero más allá del formato que apunta a ser uno de los éxitos más representativos para Netflix, destaca la inclusión de Adela Micha como presentadora estelar.
Un golpe directo a La Casa de los Famosos México.
Un cara a cara entre lo que puede aportar Adela, conductora insignia de las primeras temporadas de Big Brother en México, y Galilea Montijo, la actual conductora de La Casa de los Famosos en una de las temporadas más cuestionadas por su falta de conflicto y drama.
Para las telenovelas, aunque empaquetada como Prestige TV, Mal de Amores.
Serie inspirada en la novela de Ángeles Mastretta que relata la historia de Emilia Sauri, una mujer que en pleno México revolucionario lucha por estudiar medicina y se debate entre dos amores.
Pero la ofensiva no estaría completa sin el cierre de pinzas.
Por un lado, la apuesta absoluta por extraer el máximo beneficio de la exclusividad en México de la Copa Oro y las finales de la Nations League.
En este Upfront, Netflix convirtió al deporte en su gran protagonista.
Exaltó los 6.5 millones de espectadores simultáneos alcanzados con Supernova.
El primer evento en vivo de Netflix fuera de Estados Unidos.
Celebró pasar de 2 a 5 juegos de la NFL en exclusiva a nivel mundial.
Y dedicó el momento estelar a la Selección Mexicana.
El símbolo de la guerra a las televisoras abiertas.
Una guerra que horas antes agudizó Prime Video al anunciar que transmitirá 38 partidos amistosos, de eliminatorias y de otras competencias, de la Selección Mexicana.
En el caso de Netflix, será en exclusiva.
En el de Amazon, una señal compartida con Televisa y Televisión Azteca.
En ambos casos, la toma definitiva de una parte significativa de la venta por publicidad de las televisoras abiertas.
Ahí, Netflix también golpeó a la televisión abierta mientras se disputa el liderazgo como plataforma comercial con Amazon Prime Video.
Netflix anunció sus tres bastiones.
First Party Brand Lift.
First Party Conversion Lift.
Y First Party Attribution.
Todo gestionado a través de la Netflix Ads Suite (NAS).
Ahí, de nuevo, la televisión abierta queda profundamente herida.
Por tecnología, por capacidad de segmentación, y por la percepción que su propiedad intelectual tiene en comparación a la de la televisión abierta.
Sus anuncios clave fueron los siguientes:
-Formatos publicitarios impulsados por inteligencia artificial.
-Pause Ads: anuncios que se despliegan cuando el espectador pausa el contenido.
-Send to Phone: los usuarios podrán enviar directamente a su teléfono la información de una marca para consultarla más tarde sin interrumpir su experiencia.
-Integración de de reportes de campaña directamente en las plataformas de las marcas para conocer mejor los intereses de las audiencias de Netflix y estimar el alcance de sus campañas.
En contenido y venta publicitaria, Netflix compite con la televisión abierta.
En tecnología y soluciones, con Amazon.
Prime Video, hasta ahora, el que mejor resuelve esa parte por su capacidad natural como e-commerce.
Así se ve, el ecosistema que traza Netflix para su propiedad intelectual.
Para Netflix, la batalla es tripartita.
Pasa por ser una mejor alternativa que la televisión abierta pero con las virtudes de sus producciones más icónicas y de su posicionamiento de marca.
Pasa por dejar de ser perseguidor de Prime Video para innovar en su oferta comercial.
Y pasa por acelerar su transformación en YouTube sin abrir potenciales flancos que dinamiten su status como el punto de encuentro entre lo premium y lo masivo.
En la guerra de la televisión, todos tiemblan.
Algunos, claramente, más que otros.
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