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La nota informativa ha dejado de ser suficiente.
No sólo para los medios que se comoditizan mientras se aferran a ella.
También para la audiencia.
Principalmente para la audiencia.
El foco de esa nueva necesidad pasa por los grandes poderes conocidos.
El político, el social y el económico.
Pero sobre todo por el poder tecnológico que mueve todos los hilos.
Es ahí donde consignar no resulta suficiente para generar conciencia.
Es ahí donde los hechos pueden irse acumulando sin que la sociedad entienda a profundidad lo que está ocurriendo.
El ataque de agentes de OpenAI a Hugging Face como muestra.
Cuando se produjo, hubo una sensación de sorpresa y ansiedad entre quienes conocieron el primer gran caso de desobediencia de las máquinas ante los humanos.
Pero esa ansiedad se tangibiliza entre quienes han visto Instadocs: AI Gone Wild.
Quienes lo han visto adquirieron otra visión respecto a lo que implicó ese acto de desobediencia.
Requirieron treinta minutos para darse el tiempo de entender, reflexionar y conectar los puntos respecto a lo que está ocurriendo.
La información no resulta novedosa.
Ahí estaba el hecho comentado por medios de todo el mundo.
Pero el modo en que Netflix lo presenta, la forma en que se ilustra la comunicación entre los agentes, y las advertencias de los expertos, generan una inmersión intelectual por parte de la audiencia.
Es ese el tipo de contenido que requerimos como sociedad para estar preparados.
Aunque genere ansiedad, preocupación y cierta sensación de terror.
Aunque nos deje con el mal sabor de boca de que los humanos estamos perdiendo el control del mundo que habitamos.
¿Están la mayoría de los medios listos para cumplir con el desafío del nuevo mundo?
¿Hay en las redacciones gente en verdad especializada para extraer cada detalle de lo que ocurre en esta nueva guerra fría entre Estados Unidos y China?
¿Están en las redacciones los reporteros y especialistas que pueden seguir la huella de cada acto de los nuevos grandes gobernantes del mundo?
En el mundo hispanoparlante, ¿cómo traducir la relevancia de lo que ocurre en esa arena mientras continúan los problemas de calle que históricamente nos han aquejado?
Y una pregunta necesaria: ¿cuál debe ser la postura de los medios ante la tentación apocalíptica o la minimización del problema?
Hollywood ha empezado a hacer lo suyo.
Social Reckoning pinta la verdad perversa de las redes sociales a partir de la invasión al Capitolio.
Artificial se adentra en los cinco días que pasaron entre el despido de Sam Altman y su regreso como CEO de OpenAI.
En simultáneo, Ben Affleck presume haber utilizado inteligencia artificial para Animals, su película de recién estreno en Netflix.
En AI Gone Wild, se preguntan cuánto de lo que estamos haciendo es necesario.
¿En verdad tiene sentido seguir desarrollando la tecnología al modo en que está ocurriendo?
¿Tenemos que insistir en hacernos la vida fácil aunque ello suponga una potencial amenaza?
Hace unos días, en un comentario a un video que publiqué, un usuario me decía que el verdadero problema pasa porque hemos dejado de ser jueces de nosotros mismos.
Y tiene razón.
Cada vez más, a la inteligencia artificial le preguntamos qué le parece lo que escribimos, lo que comemos, el outfit que vestimos, lo que diseñamos y hasta cómo abordamos un problema con nuestra pareja o amigos.
Ante una sociedad que ha perdido el control, ¿cómo deben situarse los medios?
¿Consignando solamente?
¿O convirtiendo el poder tecnológico en su prioridad por ser el que mueve todos los hilos en la actualidad?
Porque es ese poder tecnológico el que presuntamente habría influido en las elecciones de Brasil.
Es ese poder el que alimenta granjas de bots para convertir el contenido en propaganda a gran escala.
Es ese poder el que está provocando la extinción de millones de negocios alrededor del mundo.
Y pese a ello, los medios viven obsesionados con poderes que siendo relevantes han perdido ante la nueva fuerza hegemónica.
Cuando Trump bautizó a la inteligencia artificial como súper inteligencia, quedó implícita una verdad: la tecnología está cada vez más por encima de los seres humanos.
Y podría ser, de seguir así, nuestra criptónita.
En este video, analizo Instadocs: AI Gone Wild.
Y aquí el poder del documental como la nueva nota informativa:


