La derrota de la televisión: ¿por qué los creadores ganaron el Mundial 2026?
Y cómo el periodismo deportivo acabó exhibido entre la falta de preparación y los ataques forzados
Nota del autor:
1) Este newsletter lo escribo con el corazón roto por la eliminación de la Selección Mexicana ante Inglaterra. El futbol tiene ese poder de alterar nuestra vida sin que en realidad tengamos algo que ver en el resultado.
Otra vez no se pudo. Supongo que un día se podrá.
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La Copa del Mundo reposiciona al periodismo.
Recuerda el valor que representa buscar respuestas a preguntas que escapan de la cancha.
Hoy, el periodista especializado en política brilla como nunca ante la Copa del Mundo por su búsqueda para entender cómo es que Donald Trump ha presionado para que la FIFA anulara un juego de suspensión a un futbolista de Estados Unidos.
La complicidad entre GIanni Infantino y Donald Trump ha hecho del Mundial 2026 el más político de la historia.
Desde The Athletic, se analizan ángulos habitualmente ignorados por los medios en la cobertura de un evento deportivo.
Durante la fase de grupos, la BBC se apoderó de la conversación con un simulador en tiempo real de los enfrentamientos en dieciseisavos de final.
Durante su visita al estadio Azteca para cubrir el México-Inglaterra, periodistas británicos escribieron con la pluma que rara vez se ve entre los medios hispanoparlantes.
Con una combinación de historia, cultura y tradición futbolera que se echa de menos en contextos en que el escándalo y la polémica, prefabricada o no, domina la conversación.
Pero mientras ese otro periodismo emerge victorioso en la Copa del Mundo, el periodismo deportivo se debilita aún más.
Los creadores han ganado la partida.
Son ellos los que conquistan las redes sociales.
Son ellos los que en medio del desparpajo demuestran prepararse más que quienes aparecen a cuadro.
En México, uno de los máximos presentadores de televisión deportiva, analizaba el México-Inglaterra advirtiendo que jugadores que ni siquiera habían sido convocados podrían hacerle daño a la Selección.
Pasó en ESPN.
El enojo de los aficionados fue inmediato.
“Tu único trabajo es ver futbol y resulta que ni eso haces”.
Ahí mismo, en ESPN, Álvaro Morales aprovechó la marcación del penal contra México para responsabilizar al portero de la Selección.
No porque en verdad hubiera cometido una equivocación, sino por ser jugador de las Chivas.
Hace unos meses, Edgar Valero “revivió” a Diogo Jota al firmar una nota generada con inteligencia artificial.
¿En qué derivan este tipo de lapsus y excesos del periodismo deportivo?
En una erosión de las diferencias entre un creador de contenido y un profesional de la comunicación.
Va más allá de si se trata de presentadores o periodistas, pasa por lo que en teoría tendría que representar aparecer en un medio legacy sobre las redes sociales.
Al periodismo no le conviene que lo empaten con los creadores.
A las grandes empresas, no les conviene que sus filtros y exigencias se equiparen a las del libertinaje de las redes sociales.
En muchos sentidos, lo que queda del periodismo escrito ha salido bien librado de la Copa del Mundo.
Hubo investigación.
Hubo crónicas que perduran en el tiempo.
Hubo coberturas detalladas de lo que incomoda a la FIFA.
Pero el periodismo de análisis en video tendió a equipararse al estruendo de los creadores de contenido.
A ser percibido como una actividad para cualquiera cuando en las pantallas de televisión tendría que aspirarse a una mayor calidad y preparación.
Se entiende que el deporte es, ante todo, entretenimiento.
Pero en esa construcción de entretenimiento tendría que haber diferenciación.
Como lo hace The Rest is Football en Netflix.
Ahí, Gary Lineker, Alan Shearer y Micah Richards entretienen.
Pero también analizan a detalle.
Sin posturas adulteradas.
Sin animadversiones exacerbadas.
Jugando a ser como los creadores de contenido, la televisión deportiva ha quedado mal parada.
Los creadores, particularmente los streamers, han ganado la batalla.
Suelen ser más articulados.
Suelen ser más orgánicos.
Suelen conectar mucho más con la audiencia.
Entretienen, pero también saben.
Lo que no siempre ocurre en la televisión.
El Mundial en The Muffin
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