El Mundial lo confirma: los fenómenos de masas se construyen en el living room
Cómo la tecnología pasó de amenazar el momento compartido de ver la TV a querer conquistarlo
Nota del autor:
Encuentra en este envío un extracto de mi entrevista con Angela Courtin, VP de Brand Marketing, Creatividad, Cultura y Medios de YouTube.
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La televisión vuelve a ser social.
El living room vuelve a ser el centro de reunión.
Se atiende el ocio desde el móvil, pero se profundiza en la sala de televisión.
La Copa del Mundo como muestra.
No existe suceso monocultural que no tenga a la pantalla de televisión como uno de sus grandes protagonistas.
Es, en muchos sentidos, el común denominador de las conversaciones transgeneracionales.
Si no se produce ese punto de encuentro, el nicho, por grande que sea, sigue siendo nicho.
Las plataformas tecnológicas lo reconocen.
A Instagram, por ejemplo, le ha entrado el interés por convertirse en televisión.
Trabaja en una aplicación para televisores inteligentes.
Planea incorporar contenidos de larga duración.
Anticipa que experimentará con series episódicas protagonizadas por creadores de contenido.
El video corto, mientras tanto, deja de ser solo vertical para permitirse experimentar en horizontal.
Hace unas semanas, Netflix tuvo uno de sus mayores éxitos recientes con Entre padre e hijo.
Una serie horizontal con episodios de 10 minutos que se colocó entre lo más visto de múltiples mercados.
Y YouTube, el gran referente de la nueva televisión, no hace más que concentrarse en el living room como epicentro de todo.
Contra todos aquellos que hablaban del móvil como reemplazo de la televisión, el living room vuelve a ser el first screen.
No por tiempo invertido.
La gente pasa más tiempo en el móvil que frente a la pantalla de televisión.
Pero sí por su capacidad para convertirse en la plataforma protagónica de los fenómenos masivos.
En el espacio que valida si el creador de formato corto tiene algo para dar en un contexto de mayor producción, mayor inversión y mayor expectativa.
En Nueva York, en el marco de la primera edición de la YouTube FIFA Creator Cup, le pregunté a Angela Courtin, VP de Brand Marketing, Creatividad, Cultura y Medios de YouTube, si el concepto de first screen se había transformado a lo largo de los años.
Me respondió lo siguiente:
“Lo estamos viendo: la pantalla que más crece es la del living room. No es que sea un reemplazo de las pantallas móviles, es un complemento. Cuando la gente quiere tener una experiencia relajada y pasiva, ve la televisión. En YouTube el tipo de consumo ha cambiado: estamos viendo partidos completos, películas y shows de nuestros creadores y nuestros aliados. Yo creo que el living room se está convirtiendo, y en realidad siempre lo ha sido, en un espacio esencial que además genera comunidad”.
Al móvil le quedan esos momentos de traslado de la audiencia.
El consumo que acompaña y complementa lo que se ve en la pantalla de televisión.
Las tecnológicas, además, apuntan al living room por negocio.
El video corto en vertical, por más que crece en consumo, todavía tiene pendiente el hallazgo de un esquema de monetización redituable para las plataformas y para los creadores.
A través de YouTube, el video horizontal de corta y larga duración encuentra en el living room su principal territorio de expansión.
De ahí que Netflix comience a hacerse de formatos, propiedades y talento probado en YouTube mediante alianzas con medios y creadores.
Incluso en estos tiempos, cuando la tecnología ha transformado las dinámicas del hogar, hay tradiciones que se resisten a desaparecer.
La de convertir aquello que ve una familia o un grupo de amigos sentados en una sala en el fenómeno del que todos hablan está más fuerte que nunca.
Impulsada, paradójicamente, por tecnológicas que alguna vez juraron destruir esa costumbre, pero que hoy aspiran a conquistarla.
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