YouTube exige exclusividad.
Como si fuera Televisa hace 30 años.
Como si fuera Netflix protegiendo una de sus producciones originales.
Por primera vez, YouTube ha dado señales de alerta ante los intentos de Netflix por convertirse en YouTube.
O, podríamos decir, en la televisión multiuso que representa YouTube.
Hasta ahora, el único ecosistema audiovisual en que coexisten video corto y largo, horizontal y vertical, premium y de bajo presupuesto.
De creadoras y de grandes productoras.
Realities de cocina y eventos deportivos en vivo.
En la batalla por el tiempo de visualización y la hegemonía del living room, YouTube ha decidido que no le gusta ser percibido como el semillero de creadores que dan el
salto a plataformas como Netflix o Prime Video.
No quiere más MrBeast yéndose a Prime Video.
No más Amazing Digital Circus y Ms. Rachel en Netflix.
De acuerdo con Lucas Shaw, YouTube ha comenzado a ofrecer acuerdos por millones de dólares a varios de sus creadores más emblemáticos a cambio de que determinados contenidos sean exclusivos para la plataforma.
Los acuerdos varían según el tipo de creador de contenido.
Algunos con un pago garantizado a cambio de una exclusividad por determinado periodo.
Otros, con financiamiento y condiciones preferenciales para desarrollar contenido dentro de YouTube.
El movimiento, aún en proceso de materializarse con distintos creadores, es una respuesta directa a los esfuerzos de Netflix por ganar tiempo de visualización a partir de la incorporación de podcasts, contenido de youtubers e incluso de medios de comunicación.
La premisa de Netflix es elemental: si la gente está habituada a buscar en YouTube videos de jardinería, de cómo hacer arroz o hasta de cómo farmear aura, ¿por qué no podría hacerlo en nuestra pantalla?
YouTube y Netflix dominan el hábito de consumo en la pantalla de televisión de casa.
Cada creador que migra a Netflix representa potenciales minutos menos de visualización.
Y, sobre todo, una reducción del valor diferencial de YouTube ante el resto en la Streaming Wars 2.0.
Para los creadores representa un potencial beneficio.
Pero, a la vez, un dilema en el que la omnipresencia de los últimos años puede palidecer ante las barreras que cada plataforma comenzará a imponer.
Nada garantiza, después de todo, que un creador que publica en otra plataforma no termine enfrentando algún tipo de costo dentro del ecosistema que lo vio crecer.
Las plataformas, además, podrían comenzar a considerar la presencia de creadores en otros ecosistemas al momento de determinar a quién impulsan, a quién incluyen en eventos y a quién destacan en campañas publicitarias o como caso de éxito.
La configuración de la nueva televisión se parece cada vez más a la vieja televisión.
Lo reconoce ahora el que menos se parecía de todos.
La exclusividad está de regreso.
Y ha sido YouTube el que se ha atrevido a hacerlo.
Síntomas de los tiempos en que todas las plataformas apuntan a ser lo mismo.
Un receptáculo multiuso en el que encuentre lugar todo tipo de video.
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