El nuevo gigante del streaming parece más una empresa de televisión de cable que una de nueva generación.
Su portafolio de marcas impresiona: de WarnerBros. a Nickelodeon; de Paramount a Cartoon Network; de HBO a Bleacher Report; de CNN a CBS.
Su portafolio de propiedad intelectual impresiona aún más: Batman, Superman, Wonder Woman, Lord of the Rings, Top Gun, Transformers, Harry Potter, Game of Thrones.
Skydance es oficialmente, a punta del inagotable saco de dinero de las tecnológicas; el nuevo gran competidor de Netflix.
Dos de las más grandes firmas de entretenimiento a nivel mundial han caído en manos de David Ellison, hijo de Larry, el dueño de Oracle.
Si se combinan las últimas cifras reportadas de suscriptores por parte de Paramount+ y HBO Max, Skydance supera los 220 millones de suscriptores a nivel mundial.
Ciento cuarenta millones de HBO Max.
Más de ochenta millones de Paramount+.
Netflix, según la última cifra dada a conocer, registra 325 millones de suscriptores.
La gran duda sobre Skydance pasa por las redundancias de varias de sus marcas.
¿En verdad se podrán generar las eficiencias necesarias pero al mismo tiempo mantener la independencia de Paramount y Warner como firmas productoras?
¿Se respetará la producción acordada de al menos treinta películas nuevas por año durante los primeros dos años y treinta y dos durante los tres siguientes?
¿CBS y CNN en verdad coexistirán con credibilidad e independencia una de otra?
¿Cartoon Network y Nickelodeon adquirirán nueva vida compartiendo una misma empresa?
A partir de ahora, Skydance buscará replicar con éxito una fórmula que no funcionó con varios de los activos con que ahora cuenta.
Cuando Discovery y Warner se fusionaron, David Zaslav asumía que los estrenos prestige de HBO acompañados del catálogo de Warner y del contenido commodity de Discovery serían suficiente para incrementar el tiempo de visualización de Max y retener y ganar suscriptores.
Ninguna de las premisas se cumplió.
El cambio de nombre fracasó.
HBO volvió a ponerse en el centro de la identidad corporativa.
El contenido de Discovery se volvió tan irrelevante que en su trailer, Skydance omite incorporarlo como marca.
En el mundo de los medios, más marcas, más contenido y más medios, no siempre ha representado más negocio.
A este anuncio sobrevendrán otros mucho más deprimentes.
La promesa de eficiencias es tan alta que se estima que se despedirá a entre un 20 y un 25 por ciento del total de la plantilla de Skydance ya con Warner y Paramount en su portafolio.
Vendrá ahí uno de los momentos más críticos.
Ese en el que la promesa de apoyo a la industria creativa se topa con la realidad de los financieros.
Ese en el que el cortejo para concretar una compra se encuentra con la realidad del que ha de perseguir que su sueño se convierta en negocio.
Con Skydance como matriz, se evitan las burlas de los nombres sin sentido.
De eso que adoleció WarnerBros. Discovery.
Y de ese nombre en código que representó WarnerMount.
Skydance representa una nueva gran empresa.
Una especie de comienzo que al menos en narrativa sanea la reputación de todos los involucrados.
Pero será el tiempo el que determine si Batman y Harry Potter por fin encontraron un destino seguro o si no es más que una nueva escala en un viaje que parece interminable.
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