La Velada del Año VI: ¿una desaceleración definitiva?
La sexta edición de La Velada del Año se quedó corta en su expectativa de superar sus propios números históricos
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La Velada del Año se apaga.
Pierde su brillo.
Se estabiliza en un punto tan peligroso que podría aproximarse su derrumbe.
Por primera vez desde que Ibai organiza La Velada del Año, no superó su propia marca.
El número es aún descomunal: un pico de casi 8 millones de espectadores en la pelea entre Rivers y Roro.
Una mexicana, la otra española.
La primera, referente máximo de las mujeres streamers.
Considerada en su momento como la más grande del mundo.
Primera mujer en haber sido considerada como presidenta del ecosistema Kings League.
Y también de las primeras en haber participado en La Velada del Año.
La segunda, polarizante.
Viral como pocos a través de sus contenidos complacientes con Pablo.
El novio al que consiente en sus videos con recetas y obras cada vez más elaboradas.
Identificada por muchos como la novia o esposa perfecta.
Abrazada por millones de mujeres que gustan del modelo de mujer tradicional.
La pelea estelar entre Grefg e illojuan se quedó corta.
Marcó 6.5 millones de espectadores.
¿Por qué con esos números La Velada del Año debe encender las alertas?
Porque las narrativas y las percepciones cuentan.
Porque hoy se habla de que no superó los 9.1 millones de la edición anterior.
Porque esta vez el evento en vez de evolucionar como espectáculo se hizo más lento, más predecible y más intrascendente.
En las redes sociales, el nivel de conversación no fue el mismo.
En Latinoamérica, particularmente en México, La Velada del Año no cuajó como en años anteriores.
Para muchos, La Velada del Año ya no es ni una aspiración ni una potencial fuente de ingresos.
Para eso están ediciones locales.
Como Supernova y Ring Royale.
Iniciativas ambas en las que los contendientes reciben una paga.
En el caso de Supernova, además, con el plus de haberse convertido en un evento de Netflix en su segunda edición.
Pero el creciente problema de La Velada del Año no son sólo las ediciones locales.
No son Supernova y Ring Royale.
No es Párense de Manos en Argentina.
No es Stream Fighters en Colombia.
Es que en sus ambiciones de conquistar múltiples mercados de habla hispana ha perdido relevancia en cada uno de los mercados.
Por querer satisfacer a todos, no ha tenido un foco estratégico.
Y en el que más ha puesto atención, es España.
Mercado demasiado pequeño como para competir ante el fervor, el meme y lo hilarante de los eventos de boxeo entre creadores mexicanos.
Como error estratégico, la programación como pelea estelar de dos creadores españoles en la madrugada europea.
Para cuando llega ese momento pico, son muchos los que se han ido.
Las presentaciones musicales, además, se entienden como un momento que la organización tiene para prepararse entre una pelea y otra.
Se entiende que se requiere un intermedio para que el tiempo se extienda y se amplíe la posibilidad de hacer menciones e integraciones comerciales.
Se entiende, incluso, que para efectos de estar en el estadio resulta atractivo ver los nombres de quienes se van a presentar en el escenario.
Pero en la práctica, lo que antes era sorpresa ahora se convierte en tedio.
Es natural que la novedad haya pasado.
Era inevitable que el momento estelar de La Velada se diluyera.
Las próximas ediciones definirán si la caída es tan grande como la de la Kings League que está más cerca de la extinción que de la continuidad o si se logra conservar como una tradición anual de cierto interés.
Aunque quizás reducido a su nicho.
Sin el hype mainstream que en su momento alcanzó.
¿Qué sigue para La Velada del Año?
Que Ibai se suba a pelear.
O que se logre que Logan y Jake Paul sean parte del programa.
Cualquier otra cosa, por ahora, suena a recurso insuficiente para pensar en superar sus números históricos.
Ibai quisiera aterrizar en Latinoamérica, pero se le hizo demasiado tarde.
Ya no hay espacio en México para La Velada del Año.
Posiblemente tampoco en Argentina y Colombia con Párense de Manos y Street Fighters.
Hasta ahora, el éxito del boxeo de creadores había sido indiscutible.
Mucho más que el futbol de creadores.
Pero esta tendencia también comienza a apagarse.
Ibai, seguro, intentará y sabrá como darle la vuelta.
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