Son tiempos de hartazgo.
De rechazar lo que parece hecho por inteligencia artificial.
De fastidiarse ante cada creador que dice ofrecer una solución al problema que aqueja a su audiencia.
De cuestionarse qué tanto sentido tiene seguir en la vorágine de la creación de contenido como empleo no remunerado.
Y hasta de renunciar a seguir un reality que hasta hace un par de años dominaba la conversación digital.
La Casa de los Famosos México experimenta un desgaste natural.
Desde Televisa sostienen que en esta temporada se consolidó como el gran fenómeno digital del país.
Sus números, como también la inversión realizada y los esfuerzos corporativos, sostienen esa premisa.
Según sus propias cifras, más de 12 millones de espectadores vieron la gala inaugural de esta temporada de La Casa de los Famosos.
En su conjunto, más de 120 millones de espectadores siguieron sus programas estelares.
Reporta también que se generaron más de 27 mil notas respecto a La Casa de los Famosos en prensa escrita.
Y que se sumaron 31 nuevos anunciantes para tener vendidos todos sus espacios disponibles.
Ante esa pasarela de números y logros, ¿puede hablarse de un fracaso de La Casa de los Famosos México?
Hay indicios para apuntar en esa dirección.
La conversación nunca antes había sido tan negativa.
A la producción se le señala como en ninguna otra emisión de tomar malas decisiones.
De hacer caso omiso a la máxima de respetar la decisión del público.
La ganadora, por ejemplo, fue la primera expulsada de esta temporada.
Pero, por decisión de la producción, volvió a la casa para terminar llevándose el triunfo.
A Yanet García, en cambio, la expulsaron los votos de los habitantes.
No el público, que es el que se supone que decide.
Minutos antes de su salida, su hermana informaba a través de redes sociales que Yanet sería eliminada, asestando un golpe más a la credibilidad de un reality en el que cada vez se percibe menos autenticidad.
En un momento de desesperación, la producción llamó abiertamente “muebles” a los participantes.
Mientras se anuncian como el gran fenómeno mediático de México, ellos mismos se encargaron de terminar de convencer a la audiencia de que en esta temporada no pasaba nada que ameritara atención.
Los mismos participantes expresaron sentirse contrariados con la producción y hasta aburridos.
Yahir, por ejemplo, acabó mencionando que le desesperaba no hacer nada durante la mayor parte del tiempo.
Sus activaciones, aunque con integración de producto, rara vez trascienden más allá de ese momento en que los participantes se disputan el liderazgo de la casa.
Son integraciones que para estos tiempos resultan predecibles, infantiles y fuera de tiempo.
¿Es un problema de producción o del formato mismo?
Por estos días, aunque a larga distancia en términos de audiencia, Habilidad Física 100 entregó otra cara de los reality shows.
Una faceta de inspiración que llevó a que un miembro del ejército esté siendo entrevistado por la mayoría de los medios.
A Jesús Cárcamo se le ve como uno de los grandes referentes patrióticos del año.
Después de avanzar en cada prueba, Cárcamo expresaba a todo pulmón y con disciplina marcial: “Todo por México”.
Mariana Khalil, sobreviviente de un incendio que le dejó quemaduras de tercer grado, se convirtió en una historia de superación personal para hombres y mujeres que siguieron la emisión.
A participantes del nicho fitness, desconocidos hasta entonces por el público en general, se les adjudicó un rol de villanos que les dio notoriedad sin llevarlos a la funa a la que temen quienes participan en La Casa de los Famosos México.
No tuvo el alcance de La Casa de los Famosos México.
Pero consiguió algo que La Casa de los Famosos tuvo enormes dificultades para producir esta temporada: personajes que la audiencia sintiera que acababa de descubrir.
La Casa de los Famosos México fue un éxito y fracaso a la vez.
Un éxito porque, aun haciéndolo muy mal, su propia naturaleza garantiza exposición en momentos estelares de la televisión abierta, publicaciones y creadores de chismes volcados a dar cobertura a lo que ahí ocurre, y presencia de patrocinadores.
Es, por mucho, uno de los mejores realities para el negocio y amplificación de un show de televisión.
Pero es un fracaso porque las expectativas de la audiencia han cambiado.
La idea del encierro como principal atractivo ha dejado de ser novedad para convertirse en tedio.
Sobre todo cuando está siempre la sospecha del cambio de cámaras cuando la producción no quiere que algo se vea, cuando los propios exparticipantes han reconocido que tienen momentos en el confesionario que no son transmitidos y cuando son tantos los nominados por emisión que se pierde el misterio de quién saldrá perjudicado.
Si la nueva televisión y el nuevo cine requieren ganchos constantes para mantener la atención, lo mismo le ocurre a La Casa de los Famosos México.
Tener habitantes encerrados 24/7 no garantiza que de verdad ocurra algo que entretenga o trascienda para la audiencia.
Para La Casa de los Famosos, además, La Granja VIP se convirtió en una piedra en el zapato.
Más que por números, por conversación.
Por un comparativo en el que La Casa de los Famosos está mucho más controlada en lo que se dice y se hace que la libertad y, para muchos, libertinaje que se respira en La Granja VIP.
En paralelo, Hot Spanish ha anunciado la segunda edición de La Mansión VIP.
Ese reality que, a ojos de Endemol y de muchos, replica ilegalmente el concepto de La Casa de los Famosos.
Aunque no coincidan en el tiempo, La Mansión VIP contribuye al desgaste de los realities de convivencia.
Acaban también con el roster de creadores posibles.
Resulta cada vez más común tener una casa repleta de habitantes que llevan años dedicándose a los realities.
Celebridades de las que ya se conocen sus historias.
Creadores que van de un reality a otro.
El problema ya no es sólo que se repitan los formatos.
Se repiten también los personajes.
La industria de realities está agotando su propio inventario.
Quizás, como muchos dicen en comentarios, valdría la pena dejar a los famosos descansar un rato para abrirse al Gran Hermano con desconocidos.
Puede que la novedad de los que empiezan sea mayor que la de quienes han desfilado por casas, granjas y plataformas contando las mismas historias.
La Casa de los Famosos quizá no tenga únicamente un problema de casting o producción.
Tiene enfrente a una audiencia que comienza a cansarse de las fórmulas que aprendieron a capturar su atención.
Televisa puede defender La Casa de los Famosos México con números.
Las redes se encargan de revelar la otra verdad.
La Casa de los Famosos México volvió a triunfar en volumen.
A nivel de relevancia cultural se quedó más corta que nunca.
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