Derechos como API: las plataformas convierten a los creadores en sus nuevos medios
Cómo YouTube y TikTok anticipan la era en que los creadores generarán contenido con derechos de plataformas
Nota del autor:
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Si les interesa conocer mi visión más profunda sobre la Copa del Mundo 2026, los invito a leer “Pedazos del Mundial”, literatura fragmentaria de momentos y simbolismos que perdurarán en el tiempo.
Las plataformas se convierten en medios.
Los creadores en sus reporteros.
Es un nuevo movimiento que erosiona el valor de los medios.
Durante la Copa del Mundo, YouTube y TikTok fungieron como plataformas preferentes.
Ambas plataformas, como parte de ese acuerdo, seleccionaron a una serie de creadores con accesos privilegiados a distintas instancias de la Copa del Mundo.
La NBA y la WNBA firmaron recientemente un acuerdo con TikTok para garantizar acceso privilegiado a creadores de contenido seleccionados por la plataforma.
Frente a esa nueva realidad, los grandes eventos priorizarán a la plataforma tecnológica con capacidades instaladas de medio frente al publisher establecido con infraestructura endeble de viralización.
Antes, una televisora sin derechos podía argumentar su valor a través de su capacidad para atraer a audiencias diversas a partir de su generalismo.
Ahora, se accede a esa nichificación mediante las redes sociales empoderadas por el alcance del algoritmo.
Un periodista, reportero o talento dentro de un medio, aporta variaciones relativamente insignificantes para la audiencia global de un medio.
Pero cuando esa misma fórmula se aplica a las redes sociales, se entiende que un creador en una plataforma diseñada para provocar atracones de la audiencia, sí permite granularizar su valor e impacto.
Los creadores cada vez más ocuparán el lugar de los periodistas que laboran para medios.
Las áreas de prensa, incluso, habrán de customizarse para la nueva realidad de la generación de contenido.
Más espacios pensados para creadores que reaccionan en vivo.
Como ocurrió con Speed durante la Copa del Mundo.
Más espacios optimizados para la generación de contenido multiformato.
La cadena alimenticia y de distribución de los grandes eventos se transforma.
Pasa de una estructura que inteligra liga/evento, medio, periodista, audiencia.
A una que tiene como protagonistas a liga/evento, plataforma, creador, deportista/celebridad, comunidad(es)
¿Qué sigue?
He insistido en ello: la democratización de los derechos de transmisión.
El factor clave: co-creación.
Funcionará como sigue.
Una plataforma se hará con derechos de transmisión.
Habilitará esos derechos para que creadores , bajo reglas establecidas, generen contenido.
La plataforma, y potencialmente la propia organización dueña del evento en cuestión, monetizará sobre ello.
Para el creador, como mínimo se entregará ese recurso creativo invaluable para uso exclusivo en la plataforma.
Pero también podría llegar una repartición de ingresos a partir de visualizaciones e interacciones generadas.
En esta Copa del Mundo, distintas emisoras oficiales transmitieron tanto partidos completos como los diez primeros minutos de cada juego para atraer audiencia a sus plataformas.
Dicha iniciativa no es más que un anticipo de lo que vendrá.
Las televisoras podrían optar, como ya lo han hecho en casos como el de Televisa con Layv Time de Miguel Layún, por compartir derechos para atraer nuevas audiencias y generar ingresos adicionales.
Se construye, por tanto, la era de los derechos como API.
Derechos que dejan de entregarse únicamente como un bloque cerrado a una televisora.
Permisos que pueden fragmentarse, condicionarse y distribuirse entre cientos de creadores.
Parece una democratización porque multiplica las voces autorizadas.
Pero también concentra un nuevo poder.
El de las plataformas que decidirán quién puede utilizar el acontecimiento como materia prima.
Para el periodista que desprecia la espectacularidad de los números en redes sociales, el desafío no será únicamente aprender a generar alcance.
Será evitar que, cuando llegue el próximo gran evento, su medio ya no forme parte de la cadena de distribución.
Porque en la era de los derechos como API, no bastará con tener algo que contar.
Habrá que conseguir permiso para producirlo.
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