Australia convierte el periodismo en obligación para las tecnológicas
Cómo el gobierno australiano protege a la industria de los medios ante los abusos de Silicon Valley
El periodismo debe ser una obligación para las tecnológicas?
¿Son ellas mismas medios aunque se resistan a reconocerse como tales?
En Australia han decidido que las grandes tecnológicas deben contribuir al financiamiento del periodismo.
Y que el diseño debe buscar una mayor diversidad de beneficiarios para evitar que unos cuantos grupos definan qué vale y qué no.
Con el News Bargaining Incentive, el gobierno australiano pretende darle la vuelta a los huecos encontrados por las tecnológicas para evadir el pago a los medios.
En el 2021, Australia aprobó el News Media Bargaining Code, diseñado para forzar acuerdos comerciales entre Google, Facebook y publishers locales.
El modelo funcionó hasta que Facebook optó por dejar de participar.
¿Cómo lo hizo?
Decidió no renovar los acuerdos con medios y retiró las noticias de sus servicios.
Ante la escapatoria encontrada por Meta, el gobierno australiano respondió con un candado.
El News Bargaining Incentive establece para plataformas como Meta, Google, TikTok y LinkedIn una obligación potencial equivalente al 2.5% de sus ingresos por venta de publicidad digital en Australia.
Las plataformas pueden reducir esa obligación mediante acuerdos directos con medios australianos.
Para hacerlo, habrán de ser al menos 8 acuerdos en los que ninguno podrá acreditar más del 25% de la obligación total.
En caso de no alcanzar acuerdos suficientes o no cubrir su obligación mediante ellos, tendrán que pagar al gobierno para que éste lo redistribuya a los distintos medios.
De los recursos que recaude el gobierno, el 5% se reserva para Australian Associated Press, la agencia nacional sin fines de lucro.
¿Es la solución perfecta para los medios?
No, pero sí es una aproximación que debería replicarse en otros mercados.
¿Tiene sentido fijar un mínimo de acuerdos a alcanzar?
Sí, en aras de la diversidad de opiniones y modelos editoriales al alcance de millones de personas.
No, ante lo que representa forzar a una empresa a tener determinado número de proveedores cuando posiblemente no encaja dentro de su visión o prioridades.
¿Representa el triunfo de los grandes medios ante los medios independientes?
Sí, en muchos sentidos.
Ante las grandes tecnológicas el poder corporativo será siempre mucho más valioso que el empuje de los medios independientes.
Mientras que los primeros gozan de infraestructura legal, influencia política y propiedad intelectual muy bien delimitada, los segundos adolecen tanto de esa fuerza como de esa capacidad para visibilizar lo que una tecnológica les arrebata.
¿El mundo necesita tantos medios?
Posiblemente, no.
Es aquí donde las noticias positivas para uno podrán terminar significando malas noticias para otros.
Ante la crisis económica de los medios, todo apunta a la consolidación.
A la concentración del poder en unos cuantos.
Ya no porque tengan la exclusividad del micrófono y de la información.
A esa podemos acceder todos.
Sí, porque tendrán la exclusividad de la negociación.
El acceso a los acuerdos que no siendo óptimos representan al menos un salvoconducto.
Australia construye una hipótesis de cierta justicia para los medios ante las tecnológicas.
Otros mercados le siguen y le seguirán los pasos.
Para las tecnológicas, alojar noticias puede seguir siendo una opción.
Contribuir económicamente al ecosistema periodístico australiano, es en cambio, una oblligación en Australia.
Aunque a Silicon Valley no le guste.
Más de la relación entre las tecnológicas y los medios en The Muffin
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